Síntomas de los abortos naturales

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Los cuidados durante el embarazo deben estar presentes y monitorear constantemente los cambios que se presentan en el cuerpo. La presencia de algunos síntomas no regulares durante este periodo puede indicar un proceso no adecuado en la gestación y que dan pie a un posible aborto espontáneo.

El primer llamado de alerta siempre será la hemorragia vaginal, el cual puede presentarse de manera regular, es decir, no abundante, pero persistente, acompañado de dolor o ausencia del mismo. Es posible que durante las primeras semanas de concepción la madre presente sangrado vaginal sin que exista un riesgo contundente por lo que la visita al especialista se hace obligatoria para aclarar el evento. La mayoría de las mujeres han presentado este síntoma.

Otro síntoma que genera expectativas es el dolor abdominal, el cual suele evidenciarse luego del sangrado vaginal; puede ser agudo, leve y constante o presentarse en forma de cólico (parecido al dolor menstrual).

Hay que tener en cuenta que la hemorragia vaginal y el dolor abdominal son indicadores de un posible embarazo molar o ectópico. Así que hay que acudir al especialista a la brevedad.

La indisposición tisular o expulsión de coágulo por la vagina son una alerta para el embarazo.

Para las mujeres que poseen sangre RH negativa, la adquisición de una inyección inmunoglobulina es necesaria a los tres días de manifestarse la hemorragia vaginal.

Para asegurarse si hay una pérdida del feto, se pueden realizar diversos exámenes que evidencien el estado de la concepción:

El examen físico por el clínico es uno de los primeros en realizarse, con él es posible evidencia el estado de cuello uterino y saber si se ha dilatado o no. Con una ecografía se determina los latidos cardíacos y la evolución del feto y la cantidad de sangrado que se haya presentado. Los ecos genéticos indican las posibles complicaciones genéticas que pueden estar acompañando al feto.

sintomas de un aborto

Los análisis de sangre ayudan a determinar ciertas condiciones importantes para conocer el estado del embarazo de forma general y detallada.

  • Conteo sanguíneo completo: que indica la cantidad de sangre que se ha perdido.
  • GCH (cualitativa): determina si la hormono gonadotropina coriónica humana está presente, la cual indica la existencia del embarazo.
  • Conteo de glóbulos blancos (GB): para descartar cualquier infección.

Por lo general, estas pruebas son guiadas por el médico tratante y deben cumplirse en su totalidad para mejores resultados.

Ahora bien, si el evento se ha desarrollado y el aborto ha acontecido, se tomarán medidas para poder tratar la pérdida, dependiendo de sus características y la condición de la madre. Esto solo se confirmará mediante un ultrasonido seriado y análisis de sangre. Se recomienda guardar reposo y monitorear la intensidad de dolor y sangrado. Una vez confirmada la pérdida del feto, se establecerán otros medios para optimizar la salud de la madre.

El clínico indicará cómo será expulsado el feto, es decir, dependiendo de la condición de la madre, se podrá esperar a que ocurra de forma natural, acelerarlo a través de medicamentos (algo riesgos y acompañado de otros síntomas como vómitos, mareos y diarrea), por lo que debe ser estrictamente supervisado por el especialista. También se puede optar por la extirpación del tejido sus restos con una cirugía. Si hay infección y malestar generalizado, la opción quirúrgica debe realizarse de inmediato.

Esperar a que sea expulsado el feto de manera espontánea puede ser emocionalmente difícil por lo que elegir la forma quirúrgica puede ser el mejor método aun sin los riesgos expuestos. En algunos casos, se tomará el tejido para analizarlo y encontrar la causa de la pérdida.

El procedimiento para extraer el tejido se llama legrado o raspado, el cual suele ser tratado de forma ambulatoria (no requiere de hospitalización) a menos que surjan complicaciones o exista una condición que lo amerite. Debe ser realizado por el obstetra y no tomará más de 20 minutos. Se aplica anestesia local y se elige, dependiendo de las características, si se realiza a través de succión o raspado.

En la succión se introduce un espéculo en la vagina, se limpia la zona con una solución antiséptica y con unas varillas de metal se dilatará el cuello del útero, a menos que ya esté dilatado por haber transitado tejido fetal.

Si se realiza por raspado, el clínico utilizará un instrumento en forma de cuchara y lo pasará por las paredes del útero para extraer los restos de tejido.

Si el tipo de sangre de la madre es RH negativa, se necesitará inmunoglobulina para asegurar el procedimiento, a menos que el padre también posea este tipo de sangre.

La recuperación debe ser acompañada de reposo, abstenerse de la actividad sexual, evitar las actividades físicas como nadar, correr. El médico indicará el tratamiento a seguir como analgésicos ya que luego del procedimiento, sea natural o con ayuda quirúrgica, las manifestaciones de dolor serán prolongadas por varios días y el sangrado durará al menos dos semanas.

Se debe monitorear el flujo, si las hemorragias son cada vez mayores y van acompañadas de otros síntomas como mareos, debilidad, fiebre, flujo vaginal con un olor característico o dolor intenso hay que acudir inmediatamente al médico. No se debe esperar bajo ningún concepto.